Días de nieve
Cuando esquío, corrijo conscientemente mi posición: el cuerpo hacia adelante, esquís paralelos, bastones ligeramente levantados. Mi giro hacia la izquierda necesita mayor cierre, y practico una y otra vez, intentando pasar mejor el peso al otro esquí, meter más canto y aguantar un poco más el rumbo antes de un nuevo giro. Estos días de sol y nieve perfecta invitan a lucir la mejor técnica.
Y cuando llegan los días de ventisca, niebla y un frío que te congela las gafas… vuelvo a mi antiguo estilo. Se esfuma de un plumazo todo lo practicado y esquío igual que cuando tenía cinco años: esquís separados, posición encorvada, cuña por momentos, palos arrastrados por el suelo y muchas frenadas.
Es como volver al pan con mantequilla y sal en los días malos. Al pijama antiguo y caliente. A las pipas negras. Al olor de la casa de mi abuela. A rezar el padrenuestro con acento de Transilvania. A charlas largas con mis primas.
Habré cambiado algo desde entonces?




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