La edad

    Mientras habla, admiro su agilidad con las palabras, su lógica irrefutable, sus argumentos bien construidos. Me asombra la cantidad de proyectos que tiene por delante, las batallas que libra sin pereza, las cosas que acomete a lo largo del día…Miro su porte erguido, su vestimenta a la última moda, su reloj moderno, su coche eléctrico. No añora el pasado, no piensa que antes el mundo era mejor, ni cree que el fin del mundo esté cerca. Le gusta lo nuevo, los cambios, el empuje de las transformaciones, los jóvenes, la tecnología, el nuevo orden mundial. Pone lo malo en equilibrio con lo bueno, perdona, relativiza, deja pasar. Se siente afortunado y camina por el mundo con su buena estrella....

—¿Por qué eres tan joven? —le pregunto.

—Porque, si nadie nos recuerda que somos viejos, seguimos siendo jóvenes —responde.



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